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domingo, 15 de junio de 2014

Preparando el C2 (de Valencià)


Hace un par de años decidí presentarme al nivell superior de Valencià por aquello de los puntos para las oposiciones y porque en ese momento tenía tiempo. Pero lo de a mí lo de ponerme a aprender listas de palabras y reglas gramaticales me aburre soberanamente y como tenía unos 3 meses por delante para preparar el examen, decidí tomar el camino del medio y afinar las propiedades de la lengua leyendo novelas escritas en ella originalmente o traducidas. Estos fueron mis 'libros de estudio' esos meses y estas la minireseñas:

Un dona incòmoda, de Montse Banegas
es una novela que sencillamente me encantó y ya hice una minireseña AQUÍ así que para no repetirme, simplemente diré que es una novela especial, existencialista, que difícilmente te dejará indiferente. Mònica es uno de esos personajes a los que entiendes pero a ratos no compartes, a los que admiras y a ratos odias, un espejo en el que te gustaría asomarte pero terminas tapando con un trapo por miedo a er lo que en él se refleja. Un retrato de la madurez adolescente que lastra a gran parte de una generación incómoda con la realidad que le ha tocado vivir y que anhela salir de ella sin atreverse a dar tan siquiera un mínimo paso hacia  afuera. 

Kafka a la platja, Haruki Murakami
Este fuE mi primer contacto con la literatura japonesa (y no el último, ya hablaremos de eso) una novela que mezcla lo real y lo onírico, con un trasnfondo metafórico bestial. No es una novela precisamente ligera (sobretodo si la adquieres en papel ya que tiene sus buenas 720 páginas) pero no es tan densa como cabría imaginar por el título y la sinopsis. Las historias de dos personajes personajes que transitan entre la realidad kafkiana, lo absolutamente sobrenatural y la locura se van sucediendo en capítulos alternos sin tocarse, sin cruzarse pero íntimamente relacionadas. Kafka, un Edipo moderno y el señor Nakata, víctima  y causa de sucesos inexplicables son dos personajes apasionantes sobre los que siempre te quedan preguntas y no puedes olvidar fácilmente.

La plaça del diamant, Mercé Rodoreda
He leído este libro una vez por placer y dos por obligación. La primera, por obligación, me dejó indiferente. La segunda, por placer, me gustó, aunque no demasiado.Las historias de la guerra civil me dejan un regusto que no me acaba. Lo mismo me pasó con Los Girasoles Ciegos y Soldados de Salamina, me gustan a ratos, a otros los aborrezco, me cansa su proximidad y me agobia el drama descarnado al que no le encuentro la poética.  Además Palometa me cayó mal desde el principio, tengo que admitirlo. La última, de nuevo por obligación, no cayó en saco roto. Tras haber leído algo más sobre la vida de Rodoreda y los símbolos y características de su novela, le encontré a la historia más matices, los personajes alanzaron otros tonos e incluso me entristecieron, como nunca antes habían conseguido entristecerme, algunos pasajes. Definámos lo mío con estas letras como amorodio y dejémoslo así.

Mecanoscrit del segon origen, Manuel de Pedrolo
Otro libro de lectura por obligación y por placer. Mi profesora de valenciano en 4ºESO, Sílvia se llamaba, (no sé qué habrá sido de ella pero fué la mejor profesora de esta materia que he tenido nunca, lástima que solo haya podido apreciarla en retrospectiva) comentó el argumento: una invasión alienígena que elimina a todos los humanos excepto a Alba y Dídac que como unos nuevos Adán y Eva asumen el testigo de reonstruir la humanidad a partir de las ruinas. Y allá que me lo compré, eso sí, una buena traducción al castellano. Y aunque no fué lo que me esperaba, me gustó. Luego me viene la profe con las rebajas y nos lo manda en la tercera evaluación (mecachis!) y ahí que me lo volví a leer, esta vez en la lengua original de Pedrolo, por aquello de aprender bien el vocabulario para el examen. Y hay que reconocer que lo disfruté más. Con motivo del examen del C2 lo volví a leer y aunque no deja de ser una novelilla adolescente que se contextauliza en una ciencia ficción floja, es un buen libro para pasar la tarde del domingo.

La bicicleta estàtica, Si menges una llimona sense fer ganyotes y Cançons d'amor i de pluja de Sergi Pàmies
 Sergi Pàmies es un colaborador del programa Els Matins de TV3. Un señor divertido y bonachón que me cayó bien desde el primer momento en el que lo vi. Por eso decidí catar uno de sus libros de cuentos (a los que le siguieron los otros dos como si fueran piezas de dominó cayendo). Me encantaron primero por la forma natural y concisa con la que se desarrollan. Por su brevedad y sin embargo amplitud de miras. Pero principalmente, porque Pàmies lo mismo te conmueve desgranando las ausencias de un amor que se rie mordaz e irónico explicándote porqué a él, El principito, no le gusta. 

La nit que Wendy va aprendre a volar, Marc Martín
No he aborrecido más un libro en mi vida. Qué cosa más horrible tanto a nivel de narración como argumental. Pretende ser una novela policiaca que tiene todos los puntos para convertirse en una de esas lectura obligatorias de clase porque son uuuuh super chachis con asesinatos y polis super mega comprometidos, que atraparán a los adolescentes desde la página uno. Dicho de otra manera, aburrimiento vario que provocará sarpullido a quien se acerque a ella confirmando aquello de que las lecturas a los jóvenes les dan alergia (y con razón).

Jo confesso, Jaume Cabré 
Ya la he empezado tres veces, y esta (ahora la tengo entre manos) parece la definitiva. Es muy larga, con un vocabulario muy rico (y un poquito complejo), pero la historia merece la pena. Cuando la acabe, ya os contaré...



Ah por cierto, aprobé a la primera así que creo que la idea de la 'inmersión lectora' es un buen método didáctico. Al menos yo lo recomiendo ;)

martes, 14 de agosto de 2012

De las matemáticas y la vida

Las matemáticas nunca me habían apasionado en mi época de estudiante (si es que he dejado de serlo en algún momento). Supongo que es una de las razones por las que acabé enterrada hasta los topes en las letras, con la nariz metida en manuales de latín y griego. Recuerdo que los números y las fórmulas eran intrincados jeroglíficos sin sentido y sin utilidad que se me aparecían como obstáculos salvables solo a costa de muchísimo esfuerzo. Mi padre intentó ayudarme (y de hecho lo consiguió excepcionalmente de manera académica), pero no logró contagiarme su entusiasmo. Hoy, casi 15 años después vivo inmersa en las matemáticas (con mi padre como eterno y abnegado profesor, eso sí) ya que, lamentablemente, los niños necesitan más clases particulares de los 'huesos' (mates y física) que de las 'marias' como mi querida filosofía. El caso es que ahora, con otra predisposición y con otro entrenamiento hacia los estudios, las matemáticas me están resultando de lo más estimulantes (si es que no hay nada como comprender las cosas) y allá que me fuí buscando algún librito sobre el tema que me llamara la atención.

Mi primera estación fué El diablo de los números de Hans Magnus Ensensberger. Prometía ser un libro para los que 'temen a las matemáticas', prestando un contexto novelado para explicar de forma amena los misterios matemáticos más relevantes. Un libro, pensé yo, que bien podría resultar un homónimo en el campo de las matemáticas al conocido El mundo de Sofia de Jostein Gaarder, en filosofía (libro encantador, todo sea dicho, para los simpatizantes y principiantes). Encontré sin embargo, un cuento muy básico orientado a preadolescentes. Además no me gustó el estilo, sin más, lo dejé.

Me lancé entonces a El club de la hipotenusa, de Claudi Alsina. 'Un paseo por la historia de las matemáticas a través de las anécdotas más divertidas', proclamaba el subtítulo. Habían anécdotas, sí, pero inconclusas y faltas de gancho. Por lo demás, aunque abundaban los matemáticos, había poco de matemáticas. También lo dejé bastante descontenta.

La soledad del los números primos de Paolo Giordano fué el siguiente. Y con este me quedé, de matemáticas no había practicamente nada, pero la novela valió la pena.

Los números primos están separados entre sí por, al menos, un número en la lista de los números naturales. Igualmente, algunas personas están separadas de aquellas que les complementarían por distancias tan cercanas y a la par tan insalvables como la que impone la correlación a los primos. Esa es la máxima que mueve el libro y la trágica realidad de Mattia y Alice los protagonistas, piezas solitarias en el tablero de la vida que podrían llegar a comprenderse, a ayudarse para dar sentido a sus vidas, si puedieran llegar a tocarse.
Podría pensarse que es una historia de amor, pero no lo es. Es una historia que habla sobre la soledad de un mundo que se mueve rápido y que no espera a nadie. Habla de los parias, de los impedimentos mentales que nos llevan a alejarnos de quien tal vez podría ayudarnos, de las marañas en las que nos entierran los miedos, de que el éxito no es siempre sinónimo de felicidad y de las miserias humanas y en su transmutación en un mundo caótico e incoherente.
Los personajes son raras avis, seres humanos que no encajan en el mundo, que sucumben ante una realidad que les aplasta. Bien definidos dentro de sus rarezas, nos conducen hacia la perspectiva del derrotado, del humillado, del que parece brillar para todos, excepto para sí mismo.
Esta novela me recordó muchísimo a otra que leí mientras preparaba el superior de valencià de la Junta Qualificadora: Una dona incómoda de Montse Banegas, que también tomaba como protagonista a una mujer, Mònica, increíblemente inteligente y lúcida, tanto que su existencia se le hacía insoportable, incómoda. Me apasionó la novela pues contraponía terriblemente el éxito profesional y académico que brilla en la superficie de la vida de Mònica con su interior revueltro, depresivo, compulsivo, nihilista. En esa contradicción que sustenta, a duras penas, su vida, el tabaco, las drogas y los libros la conducen en una huída hacia delante sin rumbo ni sentido. Nada desdeñable, una gran novela contemporánea que, si preferís leer en castellano, creo que tiene traducción.
Volviendo a la obra de Giordano, no es una historia de amor, pero algo de amor hay, pero tampoco a la usanza tradicional. También, salvando las distancias, me recordó a la película Quiéreme si te atreves (Jeux s'enfants) un cuento de hadas modernos que se mueve entre el sadismo y el masoquismo entendidos de una manera subrealista. Dicho así suena raro, pero darle una oportunidad, no es muy larga pero es una estupenda película, la recomiendo encarecidamente. 

En fin, después de todas estas vueltas, La soledad de los números primos, es una novela que no os dejará indiferentes si os gustan ese tipo de tramas existencialistas, algo lóbregas y un tanto esperpénticas. A mí me gustó mucho, eso sí, de matemáticas poco, aunque ya le tengo echado el ojo a un par de libros que quizás colmen mi curiosidad en ese ámbito (El teorema del loro de Denis Guedj y El dilema del prisionero de William Poundstone; si los conoceis y podeis contarme algo sobre ellos yo encantada). Y es que las matemáticas siguen apareciendo en el horizonte como brujas malvadas y pocos le conceden unas páginas fuera de los libros especializados. Parafraseando a Béquer: 'Qué solos se quedan los números'...