Advertí que no era poetisa, y debo reconocer que no me he atrevido a componer mi propia oda contra los recortes. No obstante, como editora tengo algún futuro y para la causa me han querido llamar la atención estos pequeños versos de Blas de Otero que pertenecen al poema "Pido la paz y la palabra"
"Aquí tenéis, en canto y alma, al hombreaquel que amó, vivió, murió por dentroy un buen día bajó a la calle: entoncescomprendió; y rompió todos sus versos."
No se si la realidad acaba por imponerse a la retórica y al final termina uno rompiendo todos sus versos. En mi opinión los versos o la prosa son una excelente terapia contra esa realidad amarga que trata día tras día de infiltrarse en nuestras entrañas. Escribir para no morir, quizás mejor: escribir para no sucumbir.
