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miércoles, 23 de abril de 2014

Día del libro 2014

Hoy es el día del libro y las ferias en honor al susodicho hacen su agosto, o más bien su abril. Un blog literario que se precie no puede dejar pasar el día sin dedicar un post a esta celebración y heme aquí, a las teclas.
Hoy no pienso hacer nada especial, no voy a comprar ningún libro. Hoy, como siempre últimamente, se me acumulan los quehaceres doctorales y cada minuto es oro para dedicarlo a , leer, releer escribir, reescribir y vuelta a empezar. Eso sí, probablemente por aquello de la víspera de la fiesta, las últimas semanas he andado más atrapada en la lectura de lo que había estado en algunos meses. Después de leer en pocos días Apocalipsis, de Nicholas Wells (su reseña próximamente) me perdí en la prosa divertida de Eduardo Mendoza y su Enredo de la Bolsa o la Vida desde el cual me lancé, por (extraordinaria) recomendación, de cabeza (y sin mirar si había agua) a la Trilogía del Baztán de Dolores Redondo. Había, por cierto (agua, me refiero. Agua límpia y refrescante). Ya he superado el ecuador del segundo volumen y tengo muchas ganas de compartir con vosotros todas mis impresiones, espero que más pronto que tarde. Así que, de momento y con la promesa de reseñar pronto, os deseo un feliz día de libro pero sobretodo, magníficas y apasionantes lecturas hoy y siempre, tal vez con la compañía de un buen café.
 


martes, 23 de abril de 2013

Día del libro 2013


 ¡¡Feliz día del libro!!


 Me gustaría estar más inspirada hoy, pero a veces las mejores palabras ya están escritas. Por eso hoy solo quiero compartir con vosotros un fragmento de una de mis novelas favoritas:


"La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir, porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras, a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia, no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.
Miró fijamente el título del libro y sintió frío y calor a un tiempo. Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!"

Michael Ende, La historia interminable

lunes, 23 de abril de 2012

Día del libro

Hoy es el día internacional del libro. Hoy además una de mis alumnas particulares, la que vino decidida a sus 25 años a presentarse a la selectividad en junio, me ha dejado. Dice que mira la pila de libros que tiene que leerse (ejem... 3) y se agobia, que los libros la deprimen, que estudiar la amarga y que... volverá en septiembre, porque quiere volver a intentarlo. He perdido una de mis fuentes de ingresos, y eso es un revés en mi economía, pero bueno, eso tal vez se subsane dentro de unas semanas o unos meses cuando quizás aparezca un o una alum@ nuevo; a lo que le sigo dando vueltas sin embargo, es al discurso que me ha soltado sobre lo malos que son los libros:
Hace poquito leí en uno de esos horribles demonios de papel (cuya reseña pondré esta semana, por cierto), que entre otras cosas hablaba de la relación que existe entre la presencia de libros en la casa familiar y el éxito en los estudios de los hijos que allí se crían, lo siguiente:
"¿Es posible que la mera presencia física de los libros en casa vuelvan a los niños más inteligenes? ¿Producen los libros algún tipo de osmosis en el cerebro de un niño? si es así, podría tentarnos la idea de limitarnos a descargar un caminón de libros en cada casa donde viva un niño en edad preescolar.
De hecho eso es lo que el gobernador de Ilinois trató de hacer. A principios de 2004, el gobernador Tod Blagojevich anunció un plan para enviar po correo un libro al mes a cada niño de Ilinois desde que naciese hasta que entrase en el jardín de infancia (...) cuando (los libros) te pertencen y son tuyos - declaró -, y simplemente forman parte de tu vida, todo eso contribuye a crear un sentimiento... de que los libros deberían formar parte de tu vida." (Steven Levitt y  Stephen J. Dubner: Freakconómics. P.172. )
El plan nunca se aprobó así que nunca se llegó a probar si los niños de Ilinois con biblioteca propia rindieron más en los estudios y aunque los datos del ECLS comprueban que existe una correlación entre la existencia de libros en casa y las notas de los alumnos, convienen en afirmar, que pese a ello, no existe una causación. Esas conclusiones no me importan demasiado, pero la idea de que los libros deben formar parte de la vida de uno sí que me dice algo: leer un libro es, como decía Descartes: mantener una conversación con los mejores ingenios de los siglos pasados (René Descartes: El discurso del método. Libro I), leer te transporta, te abre horizontes, te hace replantearte quién eres, qué tienes, qué quieres. Hay libros y libros, eso está claro, lo que no está tan claro es que haya proliferado un rechazo sistemático por la lectura entre tanta gente. Hoy en día los lectores parecemos disidentes dentro de un sistema que aboga por limitar nuestra cultura a la pantalla de la tele y del ordenador donde, aunque abunda la información, la lectura es salpicada, distraída e inconexa.
Mi (ex)alumna me decía que prefería ver la tele a leer, de hecho que prefería hacer cualquier cosa antes que leer. Era normal, leer le requería un esfuerzo sobrehumano porque la falta de práctica le había mermado la comprensión lectora y tenía que releer muchas veces hasta entender qué ponía en aquellas líneas. Podemos aprender a leer, pero no por ello sabemos leer. La falta de comprensión lectora es una de las grandes causantes del fracaso escolar (entre otras doscientas más fruto de un sistema al que le importa un comino la educación), y una de sus causas es precisamente la lectura caótica a la que nuestro modo de vida nos tiene acostumbrados. Sin embargo, podemos subsanarla de forma sencilla dedicándole algo de nuestro preciado tiempo. Para preferir la lectura sobre otra actividad, primero tendremos que despertar el interés por la lectura. Ver el libro no como un objeto tosco, aburrido, un obstáculo, un enjambre de palabras enrevesadas que nos obliga a realizar un esfuerzo; sino como una puerta a la increíble experiencia de albergar en nuestro interior una habitación del mundo interior del autor. Trasladar su imaginación a la nuestra, observar los personajes y las situaciones que nacieron en su mente y ahora habitan en la nuestra. Leer mejora la capacidad de abstracción, nos ejercita en la destreza de leer entre líneas, de interpretar las palabras, de conocer conceptos y metáforas... Pero lo más importante, nos da las herramientas para navegar en este mundo de la información que nos arrastra en un flujo interminable de eufemismos, argumentaciones vacías y mentiras descaradas. Vivimos en la primera sociedad en la que la información fluye libremente, incrementándose a cada segundo que pasa; pero la libertad no es tener acceso a ella, sino poder entenderla y trabajarla. La capacidad lectora es la herramienta fundamental para sobrevivir en nuestro mundo; leer es un entrenamiento necesario. Quizás ahí radica el descrédito hacia la afición lectora, postergable y sustitíble por cualquier otra actividad.
El día del libro pretende promover el sentimiento lector, hoy desearía que  no necesitara esa campaña publicitaria.


Por cierto, si conoceis a alguien que esté buscando profesora particular (económica, educada, amante de los libros y que lo mismo da matemáticas, filosofía, inglés o historia del arte), yo estoy disponible y en el paro :)