¡¡Feliz día del libro!!
Me gustaría estar más inspirada hoy, pero a veces las mejores palabras ya están escritas. Por eso hoy solo quiero compartir con vosotros un fragmento de una de mis novelas favoritas:
"La pasión de Bastián Baltasar Bux eran los
libros. Quien no haya pasado nunca tardes enteras delante de un libro, con las
orejas ardiéndole y el pelo caído por la cara, leyendo y leyendo, olvidado del
mundo y sin darse cuenta de que tenía hambre o se estaba quedando helado...
Quien nunca haya leído en secreto a la luz de una
linterna, bajo la manta, porque Papá o Mamá o alguna otra persona solícita le
ha apagado la luz con el argumento bien intencionado de que tiene que dormir,
porque mañana hay que levantarse tempranito...
Quien nunca haya llorado abierta o
disimuladamente lágrimas amargas, porque una historia maravillosa acababa y
había que decir adiós a personajes con los que había corrido tantas aventuras,
a los que quería y admiraba, por los que había temido y rezado, y sin cuya
compañía la vida le parecería vacía y sin sentido...
Quien no conozca todo eso por propia experiencia,
no podrá comprender probablemente lo que Bastián hizo entonces.
Miró fijamente el título del libro y sintió
frío y calor a un tiempo. Eso era, exactamente, lo que había soñado tan a
menudo y lo que, desde que se había entregado a su pasión, venía deseando: ¡Una
historia que no acabase nunca! ¡El libro de todos los libros!"
Michael Ende, La historia interminable
