domingo, 1 de diciembre de 2013

IRA LEVIN y la creación de ambiente



Los rankings de Halloween me dejaron en el kindle un par de novelas a las que quería echar un vistacillo. Una de ellas fue La guarida de Shirley Jackson. Recordaba haber visto la película (protagonizada por Catherine Z. Jones, Liam Nesson y Owen Wilson entre otros) y no era un buen recuerdo precisamente. Así que resolví leer la novela para comprobar si se confirmaba aquello de que el libro siempre es mejor. Me desilusionó bastante. Los personajes eran planos, las situaciones poco creíbles (bueno, es una historia de fantasmas, no se le pueden pedir peras al olmo. Me refiero a que no se prestaban a generar en el lector la atmósfera terrorífica que habría cabido esperar). La siguiente fue Rosemary’s baby de Ira Levin y aquí si que mejoró el asunto, aprovechando las fechas y el frío, ¡vamos al turrón!
Rosemary’s Baby, conocida en el territorio español con el título nada revelador de La semilla del diablo, es una de esas películas que todo el mundo conoce pero que poca gente ha visto entera. Yo empecé el libro sin recordar la película (digo sin recordar porque me consta haberla visto en la tele cuando era pequeña) y
descubrí una novelita que genera una expectación y una atmósfera opresiva como pocas he leído. El argumento se encargó de spoilearlo el que tradujo el título: Rosemary espera un hijo y el niño es el vástago del mismísimo Belcebú. Eso sí, la futura mamá de eso no tiene ni idea y va comprando ropita de bebé y pañales como si de cualquier otra criatura se tratara.  Alrededor de la Rosemary empiezan a ocurrir cosas extrañas. El nuevo apartamento, las ‘bienintencionadas’ atenciones de sus vecinos, todo el mundo parece mimarla y desear el nacimiento de su pequeño, pero a ella todo le parece sospechoso, ya no sabe a quién creer ni qué hacer eso sí, sabe que pase lo que pase ella tiene a su bebé. ¡Ay, coneja! ¡No tienes por dónde escapar, vayas donde vayas un feto con patas de carnero se te agarra a las costillas! Claro, y esto lo sabe el lector, Levin se encarga de sugerirlo, pero solo pueden seguir leyendo y línea tras línea ver cómo se acerca la fecha del parto mientras la atmósfera va oscureciendo cada vez más… Y tras esta apabullante antesala (de partos), el libro se resuelve en nada. Y ahí me quedé yo, deseando un capítulo más y maldiciendo a Ira Levin. Eso sí, mientras buscaba la segunda parte de la novela y terminaba despreciándola al leer la sinopsis (y los comentarios de otros bloggers, todo sea dicho) terminé encontramos Las poseídas de Stepford y allá que me fui de cabeza, qué le vamos a hacer, soy irremediable.
Las poseídas de Stepford es la novela en la que se basa la película de Nicole Kidman Las mujeres perfectas. Tenía buen recuerdo de la peli, y viendo que del género de terror pasaba directamente a algo más próximo a la comedia sin cambiar de autor, me adentré entre sus páginas. Vaya por dios, me la volvió a jugar Levin.  Joanna, nuestra protagonista, se muda a la localidad de Stepford donde todas las mujeres son… perfectas. Cabelleras de anuncio de Loreal, maquillaje aplicado con esmero, cuerpos esculturales, madres
entregadas y amas de casa diligentes que no hacen más que fregar, barrer y cocinar galletas de chocolate. Joanna, una mujer liberal que tiene muy claro que su vida no se reduce a su hogar, no congenia con sus vecinas. A medida que pasa el tiempo parece que las mujeres que viven en Stepford cambian y se convierten en mujeres perfectas pero, ¿por qué? Buena pregunta. Yo aún estoy esperando que Levin me lo explique (normal que en la peli tuvieran que guionizar un final alternativo porque el de la novela es un chasco). De nuevo genera una atmósfera de expectación extraordinaria, sufres con Joanna y no sabes si ella misma también sucumbirá al cambio. Y entonces, cuando parece que vamos a vislumbrar el desenlace… ¡Se acaba! Así sin más.

Así que he decido varias cosas. Me gusta cómo escribe Ira Levin, le concedo que tiene una imaginación pasmosa para crear escenarios de conspiraciones y de verdad que te hace sufrir por los personajes. No todos los autores saben construir una atmósfera despacio, sin prisas, que se vaya cerrando sobre el lector y los personajes hasta tal extremo que no puedas dejar de leer con la esperanza de escapar antes de que la salida se cierre por complto. Pero me fastidia mucho que los finales sean tan descafeinados así que, con dos he tenido suficiente. 

P.D. La próxima entrada será la reseña de El último deseo del cangrejo de Roberto García Cela.

viernes, 15 de noviembre de 2013

Una semana ajetreada

Con el otoño caen las hojas y a mí se me pierden las semanas. Pasan una detrás de otra ¡y ni me entero!, pero esta semana ha venido cargada de historias que la han hecho especial.
Para empezar el domingo fué mi cumpleaños y eso siempre significa ¡libros nuevos!


La jungla de las falacias, de Luis Vega es un (estupendo) libro especializado de mi campo de investigación, y un poco duro para los foráneos, ¡aunque para mí está siendo un placer leerlo!. Pan Casero es un volumen que seguro hará las delicias de cualquier aficionado a la cocina. Tiene un montón de recetas de panes pero también un buen surtido de repostería (incluído el roscón de reyes!) y una historia del pan en España. Vamos, que ya estoy poniendo el horno a calentar ^^.

Por otro lado, este miercoles mi novio y yo nos desplazamos a Valencia para asistir a una de esas conferencias que si caen cerca de casita, como era el caso, merece la pena ir a verlas. Jesús Mosterín vino a la Facultad de Filosofía y aunque era invitado del grado de Eduación social que había convenido con él unas charlas sobre la ética y los animales (tal vez Jesús Mosterín os suene pues estuvo muy involucrado en el proceso de ilegalización de las corridas de toros en Cataluña), tuvo a bien hacer una pequeña conferenciamás puramente filosófica para el grado de filosofía. Siendo como es, un hombre que tiene la misma competencia en filosofía que en ciencia, y contando a sus espaldas con más de 30 libros publicados de los cuales nosotros tenemos en casa un buen número, el éxito estaba asegurado. Aunque tiene cierta concepción de la filosofía un tanto reñida con las posturas tradicionales y aboga por recuperar el espíritu clásico del filósofo interdisciplinar (el filósofo-científico) y ello le fue objeto de crítica por parte de algunos alumnos y no pocos profesores, yo personalmente creo que es la posición menos desactualizada de la filosofía y la que más visos de futuro tiene. En definitiva, una tarde bien invertida. 

Y por último, pero no por ello menos importante, recibí noticias de un viejo conocido conocido del blog con nuevas y suculentas noticias. ¿¿Os acordais de Roberto García autor de Siete cruces?? Estoy segura de que sí pues no han sido pocas las veces que he hablado con algunos de vosotros sobre el esa primera novela del autor que muchos leísteis y a muchos os gustó. Si hace falta recordar un poquito más, podeis recordar mi reseña justo Aquí. Pues Roberto vuelve y nos trae su segunda novela El último deseo del cangrejo. En esta ocasión , como él mismo reconoce, cambia totalmente de tercio y abandona las tierras de la Fantasía y la Ciencia Ficción para abordar un tema mucho más terrestre. Como aún no la he leído (pero eso dejará de ser cierto en breve) no os puedo avanzar más que lo que el propio autor me cuenta que es lo siguiente.
La sinopsis:

"Mateo, abogado de profesión, descubre un día que se ha quedado sin futuro cuando le detectan una enfermedad mortal.
Abandonando toda esperanza, adopta una decisión que le arrastra a una vida de soledad, hasta que Toni y Julio, dos enfermos terminales, le obligan a retomar las riendas de su destino con un alocado proyecto que escapará a su control.
"El último deseo del cangrejo" es una historia sobre la importancia del encuentro con los demás, repleta de un pesimismo optimista como sólo los perdedores que no se conforman con su situación pueden transmitir"
Un excelente book-trailer:

Seguir a este autor:
https://www.facebook.com/Roberto.Garcia.Cela.escritor

http://www.robertogarciacela.es/


Y por supuesto las maneras de conseguir un ejemplar:
Recordad que el autor regala su obra a quien se la pida (si no os lo creeis, aquí teneis la prueba: https://www.youtube.com/watch?v=PcPJLJv5b6k) pero que también podeis adquirirla a un módico precio en AMAZON:http://www.amazon.es/El-%C3%BAltimo-deseo-del-cangrejo-ebook/dp/B00GKMYYTU


Yo ya he comprado la mía, así que en breve ¡¡la reseña!!

jueves, 31 de octubre de 2013

Especial Halloween

Esta noche es Halloween y mañana todos los Santos. No voy a entrar en disertaciones sobre si la nuestra es la fiesta de las velas en aceite, el sepulcral silencio respetuoso y la jornada intensiva de limpieza de lápidas mientras que Hallooween, con su jolgorio, sus calabazas y sus caramelos es una fiesta yanqui adoptada con éxito o no. A mí lo que me interesa es que en estas fechas empieza a hacer frio de verdad, quedan 10 días para mi cumpleaños y allá donde mire veo adornos terroríficos, maratones televisivos de películas de terror y ofertas de libros del mismo género. ¡Me encanta!
 


Puesto que la última vez hablamos de política, sigamos con este particular ciclo terrorífico y mejoremos la apuesta con un ranking de las 5 novelas/relatos más terroríficos que he tenido el placer de disfrutar.

1. sin lugar a dudas: El Resplandor, de Stephen King. A los que hayais visto la película clásica os diré que del libro solo toman el título y el leit motiv. Pocas veces he pasado tanto miedo imaginando una escena de un libro como cuando el pequeño Danny se queda atrapado en el tunel de hormigón del jardín. Y eso
que King me ha brindado grandes pesadillas (o al menos una inquietud malsana de esas que se padecen bajo las sábanas, escudriñando furtivamente la oscuridad de la habitación). Grandes novelas como El misterio de Salem's Lot o It no deberían pasar desapercibidas en este ranking. Tampoco relatos cortos de una agudeza teorrorífica prístina como Los niños del maíz o el coco. Pero es que si me dejo llevar ¡King se monopoliza el podio! así que, me quedo con El Resplandor por encima de todos. Aunque sin perder la vista a Pennywise y su susurro: "aquí abajo todos flotan"...
2. La máscara de la muerte roja de Edgar Allan Poe. En apenas unas páginas este clásico del terror es capaz de introducirte en una habitación claustrofóbica y conectar la maquinaria que te llevará a la muerte permitiendote ver el momento exacto en el que ello ocurrirá. Bestial. Pero, ¿Qué hay de El gato negro, el corazón delator, el cajón oblongo, el caso Valdemar o el entierro prematuro? Poe se sumerge en la psique humana y hace aflorar los miedos más arrraigados como la culpabilidad, el miesterio pútrido de los cadáveres o el terror a ser enterrado en vida. Y como en esencias de perfume, lo dispone todo en frascos diminutos donde el germen fermenta y se hace fuerte para atenazar al lector en un estrecho abrazo de tinta y palabras. ¿No lo sentís también vosotros, con las primeras palabras del Corazón delator?:
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia. 
 3. Otra vuelta de tuerca, de Henry James es tal vez uno de los clásicos más perturbadores de los que he
podido leer. Lo que podría haber sido una simple historia de fantasmas en la que los elementos tradicionales (la casa vistoriana, los niños que revelan extraños sucesos, el pasado incierto que atormenta a los protagonistas...) va un paso más allá al concentrar el relato en la perspectiva de un único personaje: la institutriz que llega a la mansión Bly y a través de la cual conocemos todos los sucesos. Una atmósfera preñada de dudas y sucesos inquietantes cuya confirmación o negación se convierte en el motor desbocado del argumento. Una pieza indispensable en cualquier librería de un amante del terror.


4. Los del otro lado, de Christophen Buehlman. Este verano tuve el gusto de encontrarme por casualidad con esta novela que me dejó gratamente sorprendida. Había descargado un montón de novelas estilo best seller por aquello de pasar el verano sin tensiones neuronales pero sin la pretensión, por tanto, de hayar grano entre tanta paja. Pero, ¡menuda sorpresa!. Debo reconocer que en principio la ambientación en 1935 me mareaba un poco porque no acababa de ponerme en situación y la premisa que daba comienzo al argumento (Frank Nichols se traslada a vivir a un pueblecito en Georgia donde vivía su abuelo, un hombre  capaz de una brutalidad inusitada con sus esclavos que fué asesinado por estos y sobre el que Frank siente verdadera curiosidad) no era muy esperanzadora... ¡Qué sorpresa! tras unas pocas páginas de presentación, Buehlman nos mete de lleno en el fango, nos desconcierta y nos arrastra por una historia trepidante que reinventa un viejo clásico (sin spoilers). No es de extrañar que, como supe más adelante quedara en 2012 finalista del premio a la mejor novela de los World Fantasy Awards, junto a obras de Stephen King y George R.R. Martin. 

5. Lo dejo el último porque aunque me entusiasmó página tras página y tiene momentos horripilantes, el final de me desilusionó bastante. Hablo de El ocupante de Sarah Waters. Encontramos aquí una novela de casa victoriana y sucesos paranormales, del descenso a la locura y la aceptación de la demencia o la aceptación sin ambajes de la existencia de algo más allá de lo físico. Sin duda la autora logra generar un ambiente opresivo e inquietante con escenas increíblemente terroríficas de encierros involuntarios y apariciones violentas. Toda la novela merece un puesto bien representativo en el panorama del terror pero, por alguna extraña razón, Water decide darse por vencia en el último capítulo y no resolver nada dejando al lector (o al menos a esta lectora) con una sensación de estafa grande. Odio los finales abiertos...

Y hasta aquí el post de hoy. Que tengais un buen puente y que las brujas no os persigan esta noche ;)

domingo, 6 de octubre de 2013

De falacias y política



Ayer en La Sexta Columna, Miguel Ángel Rodríguez trató de defender la LOMCE batiéndose en combate dialéctico con Pablo Iglesias. Ni qué decir tiene que sucumbió con argumentos zafios y repetitivos ante las intervenciones cargadas de datos y razones del profesor universitario (Si a alguien le interesa puede verlo aquí:l). En la contienda, el consumado tertuliano esgrimió un argumento que probablemente él consideraba de peso, para justificar la reforma en educación: "Los que se van a fregar suelos en Londres han estudiado con el modelo socialista". Esta afirmación de Rodríguez que, tal cual yo lo entiendo, pretende justificar el supuesto fracaso del modelo educativo socialista con la salida profesional que encuentran los licenciados (diplomados, graduados o lo que sea), constituye una falacia en los siguientes términos.

Una falacia es un argumento que parece verdadero cuando no lo es. En otras
palabras, una falacia es que alguien nos venda la moto, nos tome por tontos o nos la intente clavar por la espalda y encima lo haga tan bien que casi cuele. Tipos de falacia hay muchos, en palabras de Rodríguez a mí me parece reconocer una falacia del tipo post hoc ergo propter hoc, según la cual si un acontecimiento ocurre después de otro, uno es causa del otro. Ciertamente tanto los que van a fregar suelos a Londres como los profesionales que son requeridos por la Agencia Estadounidense (ironía mode on) de tan poca monta (ironía mode off) como la NASA, se han formado en un modelo socialista ya que todas las Leyes de Educación las ha efectuado este partido (eso sí, buscando el consenso con el resto de formaciones). Irse a fregar suelos (aquí en Londres o donde sea), no implica que la persona en cuestión no sea un gran profesional (lo cual constituye otra falacia, en concreto una afirmación del consecuente, según la cual la premisa (fregar suelos) nos da información (explícita o implícita) de lo que implica, (no es una persona debidamente formada académicamente) así que se sigue una conclusión  obviamente falaz (el modelo educativo en el que se formó era deficiente)) simplemente es un acontecimiento que se da 'después' cronológicamente, pero que no tienen una relación de consecuencia legítima respecto a la anterior.

Por otro lado, estamos asistiendo a una migración de españoles con todo tipo de formaciones. Desde personas con formación básica (adscritos a modelos educativos, en ocasiones, anteriores a la LOGSE), pasando por premios a la excelencia en sus cursos académicos, científicos, investigadores y otros profesionales que han destacado en sus campos meritoriamente y que, tal vez, no tengan otra que aceptar un trabajo muy por debajo de su formación porque los diplomas no se canjean por comida en el supermercado.

En general, el discurso de Rodriguez, que trataba de elogiar a los profesionales de la educación por un lado, mientras subrayaba una y otra vez que la LOMCE solo trataba de ayudar a profesores y alumnos a mejorar sus condiciones (falacia del alegato especial: no somos capaces de entender las complejidades y sutilezas de una ley que solo vela por nuestro bien. La manipulación mediática no nos deja apreciar los beneficios que se seguirán de ella) parecía más bien una burla ante el criterio de los miembros del sistema educativo. Con la burda demagogia a la que nos tienen acostumbrados no dudó en referirse indignado a la marea verde como a una minoría gritona que no quiere progresar, lo que importa, ya lo sabéis, es la mayoría silente que se queda en casa (falacia de Argumento a silentio, según la cual el silencio de un interlocutor sugiere que este admite la certidumbre del argumento del oponente).

No sé cómo Pablo Iglesias fue capaz de aguantar el tipo y con la tranquilidad de una oratoria que se sabe razonable y la firmeza de unos datos incontestables, darle la réplica a este 'periodista, escritor y antiguo portavoz del gobierno de José María Aznar' que no paraba de interrumpir (la mala educación no es una falacia, pero la honradez dialéctica la presupone en un buen debate). Yo hubiera caído en la falacia ad baculum y le habría dado un buen guantazo a ver si descubría que debajo de la piel se escondía un cyborg programado que repite una retahíla que ni entiende ni critica, solo vomita.



Perdón por el rollo!, si os interesa el tema de las falacias os recomiendo esta comunicación (es un video muy entretenido) en el que se da cuenta de algunas de ellas con ejemplos muy cercanos: Aquí

jueves, 29 de agosto de 2013

Una vacante imprevista...




Nunca he sido fan de Harry Potter. Tampoco es extraño ya que los libros de fantasía y/o ciencia-ficción nunca me han atraído demasiado. Sí, es verdad que me chiflan los zombies y el género de terror, pero yo me refiero a la fantasía de magos y dragones y la ciencia ficción de naves, extraterrestres y robots. Así que Potter no estaba en mi estantería. Cierto es que ya con una edad respetable (terminada la universidad) una amiga, fan fanática de la gran saga de Rowling, me convenció para leermelos. Llegué hasta el 3º volumen, pero no tuve interés en seguir. Por eso no es que Una vacante imprevista, la primera novela para público adulto de la autora de Harry Potter, no ha sido una de mis prioridades literarias. Pero la semana pasada se hizo un hueco en mi Kindle y a tenor de que a pesar de tener casi 600 páginas me ha durado poco más de 5 días, podríamos decir que he hecho las paces con Rowling.

 
 No me gusta nada la portada. Tal vez esa sea una de las razones por las que ni siquiera captó mi atención en librerías. Pero es un prejuicio infundado juzgar un libro por la portada. Otro de mis prejuicios lo confabuló la desconfianza ante una autora que se había granjeado tanta fama con una saga fantástica que a mí ni fú ni fá. A pesar de todo, allá que me fuí a leer, con ánimo (reconozcámoslo) de quejarme después (como me pasó con 50 sombras de Grey, reseña pendiente!).


La premisa del libro es sencilla. En un pequeño pueblo inglés una de las plazas de concejal queda vacante y en la pequeña comunidad empezan a hervir los rumores, los juegos de poder y los trapos sucios como si se hubiera puesto al máximo el fogón sobre el que reposaban sus, normalmente, tranquilas aguas. Con esta premisa que por lo demás no dista demasiado de la de series como Mujeres Desesperadas, BroadChruch o similares, Rowling traza todo un abanico de vidas ricas en matices a través de las cuales se teje la trama sobre la ocupación de la vacante que, pese a ser el hilo principal, queda bastante eclipsada.
Los múltiples personajes -es una novela muy coral en la que cuesta un poco meterse teniendo cuenta el montón de familias e historias personales a las que accedemos en las primeras 200 páginas- perfilados con una profundidad psicológica apabullante, nos presentan a amas de casa bienintencionadas, adolescentes rebeldes, personas débiles y personas fuertes, drogradictos y violadas, víctimas y verdugos. Tal vez en ese recorrido sórdido por las identidades más retorcidas se atisba un intento de Rowling por romper radicalmente con su encasillamiento en la novela ifantil/juvenil. Pero si la autora tenía esa intención la ha disimulado perfectamente porque el argumento pide a gritos inmiscuirse en la trastienda de lo humano y rebuscar entre la basura las pasiones más bajas.
La literatura de Rowling, como recuerdo de Harry Potter, tiene esa accesibilidad inglesa que se agradece. Sin emplear una prosa rebuscada, las frases son limpias y simples sin perder un ápice de elegancia. Una lectura rápida que nos hace volar por entre sus págimas queriendo saber más y más cotilleos sobre Pangford.
En definitiva, altamente recomendable. Como dijo una vez un amigo, nada más entretenido que, ante un suceso inesperado, descubrir que en el armario de cada casa hay escondidos uno o dos cadáveres apestosos.

*ACTUALIZACIÓN*

Actualizo esta entrada para incluir una pequeña conversación que he mantenido en facebook al publicitar esta entrada con mi buena amiga Silvia de la web Silvia Ortiz Miñarro – Freelance Translator and Interpreter, y de cuyo trabajo ya hablé en una entrada anterior (Traduttore Traditore)

Silvia O.: No es por ser quisquillosa, pero ya que estamos defenderé un poco el oficio :D ¿Cómo sabes cómo es la prosa de la autora? ¿Cómo son sus frases en inglés, etc. si la has leído en español? Podrás decir que te gusta (o no) su traducción...:P

Yo: Buen apunte, Silvia. Muchas veces he comentado que antes de quemar a un autor en la hoguera hay que comprobar que la culpa del desastre no la tenga el traductor así que también se aplica a la inversa :D . Ciertamente, he leído "La vacante imprevista" en castellano a través de la bien llevada traducción de Gemma Rovira y Patricia Antón. Por otro lado, he leído a J.K.Rowling en inglés (ya que cuando dije que no me gustaba Potter, Coeliquore me sugirió que cogiera el original y allá que me fuí) y reconozco que, salvando las distancias intrínsecas de cualquier traducción, el estilo se respeta. No soy una experta, lo reconozco, pero de los autores que he leído en original (algún cuento corto) y luego vuelto a las versiones castellanas (aún no puedo meterme una novela de 600 páginas en inglés) de sus obra, en pocos no he advertido las líneas principales de su forma de escribir. Que estas se conserven es un mérito atribuible solo y en exclusiva a los traductores que han hecho una estupenda labor. Así que, en resumen me gusta cómo escribe la autora y en este caso concreto me gusta mucho la traducción :D . 

lunes, 5 de agosto de 2013

La primera frase II

Gracias a todxs por haber compartido con nosotrxs las 'primeras frases' que recordábais. Respecto a las mías, vamos a desvelar la obra a la que preceden, aunque algunas ya las habeis descubierto!

"El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él"


Hay poco FriKing por aquí pues estoy segura que a ningunx se le habría pasado por alto el extraordinario comienzo de "El pistolero", primera novela de la septilogía (¿esta palabra existe?) “ La Torre Oscura”. Es una novela de fantasía cuya mayor virtud es interconectar todos los mundos de las novelas de King en uno solo.

La metamorfosis de Kafka ( "Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto") no se le ha pasado a Atticus, igual que tampoco el principio de 100 años de soledad: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo". Kafka es uno de mis autores preferidos. Me encanta la manera en que puede describir las situación más descabelladas dentro de la absoluta normalidad del día a día. La metamorfósis, me encanta precisamente por lo desasosegante de la situación del protagonista que, sin embargo, nunca parece algo por lo que preocuparse. Respecto a 100 años de soledad hay poco que decir: si se quiere leer una novela coral, paradigma del Boom sudamericano, elegir la obra de García Márquez es una de las mejores decisiones que se pueden tomar (literariamente hablando) 




J.V. Acertó al señalar que: "Un pequeño detalle. Morirás" es el comienzo de “La ladrona de libros” una novela narrada por la Muerte y ambientada en la segunda guerra mundial. Un libro sincero y bien escrito que me cautivó en su momento y sin duda volveré a leer.


Coeliquore no se equivocaba al ver la pluma de Allende en: "Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía", es el principio de “La Casa de los espíritus”, también conocida como la versión femenina de 100 Años de Soledad. He leído varias veces esta novela, una por placer y dos por obligación. Me gusta, me caen bien sus personajes, y el realismo mágico me incita a leer. Sin embargo la última vez que la leí ya había leído 100 años de soledad, y la familia Trueba palideció ante la Buendía.
 





Por último, terminamos con una de las novelas que más veces he leído y que podriamos llegar a decir que es mi libro preferido: "Sally. Murmuró. Levántate ahora. Murmuró un poco más alto." The Stand. Algún día hablaré en extenso de ella.

miércoles, 24 de julio de 2013

La primera frase...

Hace tiempo solía pelearme mucho con los títulos. Solía dejarlo para el final cuando intentaba escribir un relato por entretenimiento o ,desde no hace mucho, un artículo por demanda profesional. Usando este método el título terminaba siendo una tesis aburrida del contenido que precedía. Desde no hace mucho invertí los factores y consecuentemente alteré el producto. Algunos títulos aparecían de repente, como frases inquietantes y me preguntaba ¿qué historia o que artículo necesitan? y entonces las palabras fluían de una manera muy distinta. Me quedé con el sistema. Renovarse o morir.
Tener un buen título es importante sin embargo, para mí, aún lo es más tener una buena frase inicial. La primera frase de un libro puede convencerte para seguir leyendo o espantarte del todo. Es la frase decisiva, en ocasiones la más dificil de escribir o la más fácil, la que brota sin pensar y a partir de la cual se vertebra toda la historia. Hoy leía un ensayo de Stephen King sobre el tema (si os interesa lo teneis aquí: http://www.theatlantic.com/entertainment/archive/2013/07/why-stephen-king-spends-months-and-even-years-writing-opening-sentences/278043/ ) y he intentado recordar alguna 'primera frase', han acudido solo un puñado y son las siguientes:

  • "El hombre de negro huía a través del desierto, y el pistolero iba en pos de él"
  • "Cuando Gregor Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto"
  • "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo"
  • "Un pequeño detalle. Morirás"
  • "Barrabás llegó a la familia por vía marítima, anotó la niña Clara con su delicada caligrafía"
  • "Sally. Murmuró. Levántate ahora. Murmuró un poco más alto."

 

No son necesariamente mis libros favoritos, ni piezas únicas de la literatura, pero por alguna razón las recuerdo. ¿Cuales son las vuestras? ¿Reconoceis alguna de las mias? La solución al enigma en la próxima entrada.