Un viernes más y el clac, clac, clac de las tijeras sigue siendo la banda sonora de cada comparecencia del gobierno.
Esta semana le ha tocado al sector educativo mostrar su disgusto hacia ellos. El acto principal ha consistido en una huelga sin precedentes, de 72 horas de duración, convocada por la asociación de padres y madres de alumnos y el sindicato de estudiantes y que ha afectado a todas las etapas educativas. Una vez más, el hecho de que la ciudadanía exprese su desacuerdo con las medidas de crueldad austeridad que está adoptando el gobierno, no ha sentado bien en las altas esferas y hemos podido oir declaraciones como las que siguen:
"Yo cuando iba al instituto, las huelgas las organizaban los de Batasuna", (Alfonso Alonso) "Los padres que apoyan las movilizaciones son irresponsables por apoyar una propuesta radical, de extrema izquierda y antisistema" (Ministro J.I.Wert(güenza ajena)) Los alumnos hacen estas manifestaciones porque no quieren que se les imponga un sistema educativo mejor que les exija más porque ellos prefieren la comodidad del que tienen ahora y que nos les exije ningún esfuerzo. Y encima los padres apoyan seguir con este sistema para que sus hijos sigan sin esforzarse. (Escuchado en el programa 'Al rojo vivo' de un periodista del ABC del que no recuerdo el nombre).
Pues yo estoy orgullosa de los estudiantes que salen a la calle y defienden sus derechos porque si aun hay fuerza para llenar las calles es que la educación está haciendo algo bien.
Y habrá quién me diga que las huelgas estudiantiles son solo una excusa para quedarse en casa durmiendo. Pues qué quiere usted que le diga, cuando yo estaba en el instituto en el plazo de dos años hice montones de manifestaciones y huelgas: caceroladas porque la costa gallega estaba muriendo por culpa del chapapote y por la incompetencia de los altos cargos que manejaron la situación (mira tú, uno de ellos ahora es presidente del gobierno, qué cosas), manifestaciones para decir No a la guerra, una guerra injusta en la que nos metió el señor 'Ansar' que entonces estaba tan agustito con el seños Bush y otros dirigentes de la misma estofa; minutos de silencio y concentraciones por los atentados del 11S y también por el 11M (bueno, esa me pilló en la Universidad, pero en 1º). Y, por cierto, no recuerdo si nos tildaron de radicales, antisistemas o terroristas, lo que sí recuerdo es que poca gente se quedaba en casa (igual que ahora). Al contrario la mayoría estabamos indignados y pensábamos que lo mínimo que podíamos hacer era salir a la calle,.
Pero los que pasaban de todo también estaban entonces (igual que ahora), y se quedaban en casa y a veces ni siquiera sabían de qué iba el tema, solo sabían que había 'fiesta'. Gente así hay en todas partes y en todas las épocas, claro está, y al gobierno les encantaría que fueran mayoría, una ciudadanía calladita que aceptara todo sin chistar... Lo siento, hoy aun hay mucha gente despierta, con capacidad crítica, dispuesta a luchar. Y los jóvenes puede que aún sean jóvenes pero no son tontos y saben lo que quieren y por eso salen a la calle.
Como decía, parece que la educación ha servido para algo... quizás por eso tienen esa obsesión con destruirla.
Como decía, parece que la educación ha servido para algo... quizás por eso tienen esa obsesión con destruirla.












