viernes, 30 de noviembre de 2012

Viernes de recortes

 Hoy es viernes, y aunque he tenido un salto en el tiempo con el de hace dos semanas (se ha instalado un agujero de gusano en mi salón, nada importante, pero había que probarlo), aquí estoy dispuesta a seguir contribuyendo con mi granito de arena a la desastrosa política de recortes del gobierno.
Hoy me gustaría compratir este trocito de la película 'Bichos' (todo un clásico de pixar). No es muy largo, pinchad en la imagen y prestarle un ratito, seguro que el contenido no os deja indiferentes




 Por cierto, si mal no recuerdo esto era un blog de reseñas literarias, ¿verdad? uff... he tenido una época de sequía importante, pero tengo un par de reseñas guardadas en la manda. La próxima actualización no será reivindicativa. 

Que tengais buen fin de semana!

viernes, 16 de noviembre de 2012

Viernes de recortes post-2ºhuelga general

la huelga "no es el camino adecuado para reducir la incertidumbre". "Somos conscientes de la dificultades de la sociedad pero la hoja de ruta del Gobierno es la única alternativa posible"
Ministro de economía Luis de Guindos

O, dicho de otra manera: Nos la suda cuántos salgan a la calle, vamos a seguir haciendo lo que nos de la real gana.

 Un Orgullo de que estas son algunas fotos de la manisfestación del Puerto de Sagunto donde según las estimaciones del programa de radio de Palmira Benajas nos reunimos cerca de 2500 personas en un acto de reunión como no se recordaba por estos lares si omitimos las huelgas y manifestaciones cuando se cerró la fábrica.




Pues nada, da igual cuantos salgamos a la calle... creo que los miembros del gobierno deberían desempolvar sus libros de física (si alguna vez la estudiaron) y echar un vistacillo al tema de la aplicación de fuerzas, la elasticiadad de los cuerpos y por supuesto, al principio de la palanca.


viernes, 9 de noviembre de 2012

VIERNES DE RECORTES: ALADDIN, EL GRAN DICTADOR Y V

Hace tiempo que el eufemismo (que al fin y al cabo no deja de ser una mentira educada) se ha instalado en el vocabulario de nuestros políticos. Estos, pobres víctimas de un sistema con hemerotecas y 'demasiada' libertad de prensa, miden sus palabras y eligen cada verbo y sustantivo con precisión de artificiero sabiendo que la opinión pública es una bomba de mecha larga, pero bomba al fin y al cabo.
Por esos sus comparecencias implican discursos vacios, rodeos lingüísticos y ardides varios para salir ante las cámaras, hablar y no decir nada. El sano arte de la oratoria se ha pervertido en sus manos. Cómo hecho en falta los discursos veraces que nunca pasarán de moda

(Click en la imagen para ver el video completo)

Aunque la factoría de ficción, sigue dándonos perlas, actualizadas, y sin desperdicio:

(Click en la imagen para ver el video)
 
Y ya que el pasado martes fue 'Guy Fawkes' day', vamos con el último, pero no por ello menos importante, gran discurso de los últimos tiempos cinematográficos:
 
 


martes, 30 de octubre de 2012

El evangelio de los reyes magos

Seguimos con las reseñas de autores que han tenido el detalle de pasarme sus novelas e invitarme a dar mi opinión tras su lectura. Hoy, en estricto orden cronológico, le toca el turno a Jesús Zamora Bonilla y su novela: El Evangelio de los reyes magos. Iba a guardarla para Navidades para hacer algo en plan temático, pero viendo que el super ya ha sacado los turrones (junto con los caramelos de Halloween, ellos mismos se están agobiando con lo de las campañas festivas) vamos a adelantarnos nosotros tambien intentando hacer fusión en plan 'pesadilla antes de Navidad':
Vamos al turrón! Debo reconocer que autor no me era del todo desconocido. Catedrático de Lógica y Filosofía de la ciencia por la UNED, en casa de dos licenciados en filosofía y actualmente doctorandos de precisamente esa especialidad, era difícil que no fuera así. De hecho tampoco su obra me era ajena, en casa somos asiduos a su blog (el cual recomiendo sinceramente y podeis visitar a través de este link: A bordo del Otto Neurath) además tenemos alguno de sus libros de no ficción en papel  y también otros en versión ebook. Así pues, la idea de que hubiera escrito un relato de ficción y habida cuenta de su especial sentido del humor y perspectiva filosófica a la hora de abordar el ensayo filosófico, no me hacían falta muchas más razones para lanzarme a la lectura.
Cómo él mismo la define, y yo concuerdo, ‘El evangelio de los reyes magos’ es una novela de intriga, epicúrea e iconoclasta, con esta definición y viendo su volumen (553 páginas en un pdf de DIn-A4) la inmersión se aventuraba de lo más interesante.
A grandes rasgos, la novela trata de un supuesto evangelio, perdido durante siglos, donde se pondría en tela de juicio grandes pasajes del relato bíblico ortodoxo en relación al nacimiento e infancia de Jesús. Obviamente y como el título anuncia, todo el asunto de la adoración de los magos, su original GPS estelar así como sus insignes presentes al recién nacido,  tal y como nos lo han contado sufriría grandes reveses a la luz de ese ‘nuevo Evangelio’, no obstante no solo esa parte de la historia base de la cristiandad se verá amenazada y es por eso que, la obra sacude las vidas de personas de muy distintas naturalezas que, por unos motivos u otros, ven en el Evangelio un compromiso peliagudo que pondrá pata arriba su vida.
La recreación de los distintos marcos históricos en los que se formula esta novela que salta en la línea temporal adelante y atrás con bastante acierto, es impecable. Sin lugar a dudas desde las escenas acaecidas en la II Guerra Mundial, como las que se desarrollan en la más terrible actualidad de la prensa rosa y las telecomunicación, han sido estudiadas y documentadas de manera que trasladan al lector suavemente instalándolo en contextos exóticos y desconocidos como si fueran familiares. En este sentido,  una de mis escenas preferidas (aunque terriblemente cruel) es la que abre el libro y que se desarrolla a lo largo de Prólogo. Esas primeras páginas me recordaron a las primeras escenas de Malditos Bastardos (Inglorious Bastards) de Quentin Tarantino, que también me resultan estremecedoras.  Mientras leía casi podía ver aquello que me estaba contando el autor, y lo que allí se relataba me dejó profundamente impresionada. Sin lugar a dudas eso es lo que busco cuando leo un libro, que me sacuda la imaginación y me emocione. La apertura en este sentido es digna de todos los elogios posibles.
Mientras leía, una idea se iba formando en mi cabeza: usualmente los libros de intriga  me impulsan a adelantar páginas con tal de descubrir de una vez el misterio. Muchos de estos libros los leo dos veces, una rápidamente para saber quién es el asesino o dónde está el tesoro o resolver cualquiera que sea el objeto o sujeto de la intriga, y otra para enterarme bien de cómo los personajes llegan a descubrirlo porque con las prisas en la primera lectura no me entero. (Bueno, al menos no hago como mi abuela que antes de empezar el libro se leía el último capítulo para evitarse la angustia durante la lectura. ) El caso es que, en esta ocasión de poco me valía adelantar páginas, así que en cuando pasaba unas cuantas en busca de respuestas, volvía cabizabaja hacia atrás a releer lo que me había saltado porque las respuestas no parecían llegar nunca, al contrario, parecían salpicadas en el grueso menos ‘emocionante’.
Y es que, cuanto más avanzaba en la lectura, más me daba cuenta de que El Evangelio no era más que un MacGuffin, palabreja del panorama cinematográfico que me ha enseñado la Sexta3 y que procedo a explicaros por si alguno, como una servidora hasta hace dos semanas, no conoce: es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama pero que no tiene relevancia para la misma. Porque, a través del Evangelio conocemos personajes de índoles muy distintas, bien construidos, con historias personales interesantes y carácteres marcados y curiosos. Imposible no sentir un ataque de protección casi maternal hacia el pobre Ernesto Salaberri con su inocencia arraigada hasta el tuétano, o querer saber más de la vida y misterios de Klaus, o incluso de la  sorprendente Jacinta. Y todo ese coro de personajes diversos se interrelacionan, sin comerlo ni beberlo, por ese MacGuffin en forma de antiguo texto,  mostrando aquello que decía la teoría de los seis grados de separación: que cualquier persona del planeta (un exnazi, una condesa asidua a los programas del corazón, una quinceañera con un profesor de historia que es un ‘peñazo’…) está conectada a cualquier otra a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (entre ellos, por ejemplo, un códice de 2000 años de antigüedad).
Quizás precisamente, esa baza tan fuerte en la novela: la riqueza de sus personajes y el espacio (las páginas) concedidas a darles una vida particular a cada uno y a establecer los hilos que amarran a unos con otros, es también la parte que, en cierto modo, me ha resultado más criticable. A medida que avanzaba en el libro veía que cada vez me quedaban menos páginas para que todo se resolviera y viendo la cadencia con la que las cosas se habían ido desgranando, veía anunciarse en el horizonte un final apresurado que me dejaría a medias. Evidentemente así ha sido. Después de una larga historia inicial y un extenso desarrollo, encontramos con que la resolución del hecho central se despacha en unas pocas docenas de páginas que cierran un final sin posibilidad de continuidad. Es cierto que mantener un ritmo pausado como el que llevaba el grueso de la novela hubiera precisado de otras seiscientas páginas y un libro de tal magnitud terminaría, probablemente, siendo tan tedioso para el autor como para el lector. No puedo sin embargo echar en falta un final un tanto más estruendoso. Al fin y al cabo, lo que se da a conocer del Evangelio (donde por cierto el autor demuestra su conocimiento historiográfico y filosófico una vez más y de la mejor manera posible), es algo tan extraordinario, irónico y original que yo le hubiera dado más protagonismo (por pedir, ¿no?). Pero bueno, leedlo y opinaremos, no quiero espoilear nada de nada.
Otro de los aspectos ‘negativos’, si podemos considerarlo así, de la novela es que quizás es demasiado ambiciosa en relación a las historias secundarias que van surgiendo de las ramas principales de la rama. Urdimbres de los programas de corazón, corrupción política, trasuntos amorosos, académicos o personales. Es cierto que enriquecen el conjunto, pero en cierto modo hacen perder la continuidad del hilo principal (sobretodo, y para mi gusto, toda la historia política entre Germán y Laura: demasiado ajena al grueso para concederle tantas páginas. Aunque no por ello menos interesante. Quizás incluso diera para una novela independiente, pero en esta me sobra bastante).
En general la valoración es más que positiva. Me ha gustado mucho tanto el tono en el que está redactado (donde el rigor y la buena prosa se mezclan con geniales toques de humor y apariciones estelares del narrador omnisciente) como la historia y los personajes (aunque los apellidos de estos en ocasiones han sido tan extravagantes que me hacían perder el hilo de lo que estaba leyendo: Valmojado?, Entranvasaguas?... desconcertantes, pero geniales), si bien como he dicho, quizás es demasiado extensa en algunas partes y abunda en una pormenorización de los detalles muy interesante (lo cual personalmente, es una de las estrategias de autor que busco cuando leo una nueva novela), también en ocasiones es extenuante y prescindible. Como relató el autor en su blog, la editorial no ha querido darle cabida en su catálogo no saben lo que se pierden, y lo que gana la blogosfera teniendo al alcance de un click esta novela que supera en mucho a bastantes novelas publicadas a bombo y platillo (ejemplo… ‘si tu me dices ven lo dejo todo, pero dime ven’… ejem) presentadas a doble paginado en los catálogos y que no valen ni la tinta empleada en la promoción.
Una curiosidad o pregunta: El autor en su incursión en el mundo adolescente de la mano de la pequeña Maite, nombra en repetidas ocasiones el Tweejo  quien es a todas luces el conocido ‘Tuenti’, ¿me hago vieja y los jovenzuelos lo llaman así?, ¿es una estrategia del autor para no nombrar lo que no debe ser nombrado por derechos de autor?, llevo pensando en eso toda la novela principalmente porque la palabra Tweejo me suena fatal de los fatales.


Hasta hace unas semanas la novela era de acceso público porque todavía no había sido publicada, como he dicho  líneas atrás, y pretendía poneros aquí el link correspondiente ya que recomiendo encarecidamente su lectura. Sin embargo, a día de hoy observo que el blog donde radicaba ha sido dado de baja y entiendo, por lo tanto, que puede que alguna editorial haya reconocido la valía de la misma y se haya decidido a publicarla. Si es así, auguro un buen porvenir a la obra y mi más sincera enhorabuena al autor.

viernes, 26 de octubre de 2012

I am writting on Friday

El otro día mi pareja y yo estábamos viendo las noticias. En 10 minutos salieron imágenes de las cargas policiales en la 5ªhuelga general de Grecia en lo que va de año, un exmilitar clamando por proclamar el estado de guerra contra Cataluña si esta continua en su línea independentista, las manifestaciones por los recortes en educación, la sonrisa profident de los políticos a los que se la suda bastante la situación del pueblo y, para colofón, la amenzada de la troika diciendo que en los próximos meses la cosa va a ir a peor.
Me giré (melena al viento, gesto arrugado en clara señal de indignación) y le dije:
- Pero es que, viendo todo esto, ¿qué futuro nos espera? - (Y me refería a todo en general no a nuestra relación de pareja, que esto es un blog comprometido, no una película romántica, por favor :P)
- ¿Futuro? - Me dijo él abriendo mucho los ojos- Nosotros no podemos pensar en futuro porque no tenemos. Nosotros vivimos en el Present continous: I am watching TV, We are eating...
Y a mí me dió el ataque de risa por esa síntesis tan clara de lo que es nuestra vida: Present Continous, igual también algún segundo condicional: If I were rich I would...

jueves, 18 de octubre de 2012

Viernes de Recortes: la tijera y la educación

Un viernes más y el clac, clac, clac de las tijeras sigue siendo la banda sonora de cada comparecencia del gobierno.
Esta semana le ha tocado al sector educativo mostrar su disgusto hacia ellos. El acto principal ha consistido en una huelga sin precedentes, de 72 horas de duración, convocada por la asociación de padres y madres de alumnos y el sindicato de estudiantes y que ha afectado a todas las etapas educativas. Una vez más, el hecho de que la ciudadanía exprese su desacuerdo con las medidas de crueldad austeridad  que está adoptando el gobierno, no ha sentado bien en las altas esferas y hemos podido oir declaraciones como las que siguen:
  • "Yo cuando iba al instituto, las huelgas las organizaban los de Batasuna", (Alfonso Alonso)
  • "Los padres que apoyan las movilizaciones son irresponsables por apoyar una propuesta radical, de extrema izquierda y antisistema" (Ministro J.I.Wert(güenza ajena))
  • Los alumnos hacen estas manifestaciones porque no quieren que se les imponga un sistema educativo mejor que les exija más porque ellos prefieren la comodidad del que tienen ahora y que nos les exije ningún esfuerzo. Y encima los padres apoyan seguir con este sistema para que sus hijos sigan sin esforzarse. (Escuchado en el programa 'Al rojo vivo' de un periodista del ABC del que no recuerdo el nombre).

Pues yo estoy orgullosa de los estudiantes que salen a la calle y defienden sus derechos porque si aun hay fuerza para llenar las calles es que la educación está haciendo algo bien.
Y habrá quién me diga que las huelgas estudiantiles son solo una excusa para quedarse en casa durmiendo. Pues qué quiere usted que le diga, cuando yo estaba en el instituto en el plazo de dos años hice montones de manifestaciones y huelgas: caceroladas porque la costa gallega estaba muriendo por culpa del chapapote y por la incompetencia de los altos cargos que manejaron la situación (mira tú, uno de ellos ahora es presidente del gobierno, qué cosas), manifestaciones para decir No a la guerra, una guerra injusta en la que nos metió el señor 'Ansar' que entonces estaba tan agustito con el seños Bush y otros dirigentes de la misma estofa; minutos de silencio y concentraciones por los atentados del 11S y también por el 11M (bueno, esa me pilló en la Universidad, pero en 1º). Y, por cierto, no recuerdo si nos tildaron de radicales, antisistemas o terroristas, lo que sí recuerdo es que  poca gente se quedaba en casa (igual que ahora). Al contrario la mayoría estabamos indignados y pensábamos que lo mínimo que podíamos hacer era salir a la calle,.
Pero los que pasaban de todo también estaban entonces (igual que ahora), y se quedaban en casa y a veces ni siquiera sabían de qué iba el tema, solo sabían que había 'fiesta'. Gente así hay en todas partes y en todas las épocas, claro está, y al gobierno les encantaría que fueran mayoría, una ciudadanía calladita que aceptara todo sin chistar... Lo siento, hoy aun hay mucha gente despierta, con capacidad crítica, dispuesta a luchar. Y los jóvenes puede que aún sean jóvenes pero no son tontos y saben lo que quieren y por eso salen a la calle.
Como decía, parece que la educación ha servido para algo... quizás por eso tienen esa obsesión con destruirla.